Había una niña que quería ser bailarina de ballet, amaba el ballet, al escuchar la música no podía detenerse y comenzaba a bailar. Un día se enteró que estaban solicitando una bailarina en la Compañía de ballet y se puso muy contenta, practicaba todos los días desde la mañana hasta el anochecer.
Llegó el día de hacer el examen y estaba muy nerviosa, se arregló muy bien y se marchó al teatro, al llegar se registró en una fila de 10 participantes, las cuales fueron pasando de una por una. Todas eran muy talentosas, pensó que estaría muy reñida la calificación final, pero al fin llegó su turno…
Bailó de una manera espectacular pero casi al fin de su presentación se sintió desmayar y cayó al suelo, los maestros que estaban mirando se apresuraron a ayudarle y le llevaron inmediatamente al doctor, el doctor le reanimó rápidamente y le preguntó
¿cuántas veces al día ensayaba? ? Pregunto el doctor…
La joven bailarina respondió que casi todo el día se lo pasaba ensayando
¿y a que hora realiza sus alimentos? Pregunto el doctor…
A la hora que puedo, casi no me da hambre
¿y que come usted generalmente? Pregunto el doctor…
Pues mire tomo mucha agua y poquito de todo
¿come usted suficientes verduras, carne, leche y frutas? Pregunto el doctor
No muchas en realidad, las verduras no me gustan, como solo pollo, y pocas verduras
¡Ahí está el problema! dijo el doctor,
para ser una gran bailarina o cualquier cosa en la vida, no solo se requiere de mucho ensayo, también se requiere de alimentarse muy bien, y muy bien quiere decir comer suficientes verduras a la hora de la comida siempre, acompañarlas con carne y variar ésta todos los días, un día pollo, otro día res, otro día carnero y así…, comer sopita, arroz, por las mañanas cereal, leche y fruta, y por las noches una quesadilla acompañada con un chocolatito de leche y pan. Y por supuesto dormir temprano.
Al salir de la consulta con el doctor le estaban esperando los maestros de la compañía de danza, los que le dijeron que bailaba muy bonito y que sin duda en la próxima selección ella se quedaría en la compañía como bailarina, pero que por ahora debía obedecer al doctor pues de no hacerlo era muy difícil que pudiera soportar los ensayos.
Así que la pequeña bailarina comenzó a realizar los consejos del doctor y de los maestros de la compañía, desayunaba su cereal acompañado de fruta, y a la hora de la comida siempre pedía sopa caldosa o arroz, y comía un plato de carne acompañada de verduras, pan y agua de fruta, para la cena siempre tomaba un vaso de leche o chocolate acompañado de un pan y a veces una quesadilla. Siguió ensayando sus bailes con mucha dedicación y en la temporada siguiente ganó un lugar en la compañía de ballet, llego a ser la mejor bailarina de la ciudad.
j.antonio s.p